Animales con simetría bilateral. Otro éxito evolutivo

La mayor parte de animales que existen sobre La Tierra tienen simetría bilateral. Sólo unos pocos grupo no: las esponjas, los mesozoos y animales de simetría radial, como las medusas. Las excepciones aparentes, tales como los equinodermos (estrellas de mar), que tienen simetría radial cuando son adultos, pasan a través de un estado bilateral durante su desarrollo. Esto quiere decir que la simetría bilateral surgió en etapas tempranas de la evolución y vino para quedarse.

Simetría bilateral

En los animales con simetría bilateral, el cuerpo se organiza a lo largo de un eje longitudinal. Es decir, la mitad derecha es una imagen especular aproximada de la mitad izquierda. La simetría bilateral posibilita una locomoción más eficiente que la simetría radial, que es característica de animales que se mueven lentamente o sedentarios.

Cabeza y cola

Un animal con simetría bilateral tiene también una parte superior y una parte inferior. O, en términos más precisos, una superficie dorsal y una ventral. La mayoría de los organismos bilaterales tienen también extremos distintos: cabeza y cola o anterior y posterior. La posesión de un extremo que avance primero es característico de los animales que se mueven activamente. Entre estos animales, muchas de las células sensoriales se concentran en el extremo anterior. Esto capacita al animal para reconocer un área antes de penetrar en ella. Simultáneamente con la concentración de las células sensoriales, se produjo un agregado de células nerviosas, que es el precursor del cerebro.

Simetría bilateral

Las estructuras útiles para capturar y consumir a las presas están, asimismo, ubicadas generalmente en la región anterior del animal, en tanto que las estructuras digestivas, excretaras y reproductoras tienden a estar situadas en la región posterior. La concentración de las células sensoriales y nerviosas y de las estructuras asociadas con la alimentación en el extremo anterior de un animal se conoce como cefalización.

Fuente: Biología. Curtis & Barnes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *