Arbolapp, aplicación para ayudarte a reconocer árboles

Miércoles, diciembre 17th, 2014

Ahora es más fácil que nunca la identificación de árboles in situ. Arbolapp es una interesante aplicación gratuita para smartphones desarrollada por el CSIC y basada en la investigación del Real Jardín Botánico de Madrid que te ayudará a identificar los árboles silvestres de la Península Ibérica y las Islas Baleares.

Y es que en esta útil aplicación podrás encontrar:

– 118 especies: todos los árboles autóctonos y los que están más frecuentemente asilvestrados en Andorra, Portugal continental, España peninsular y las Islas Baleares. Esperemos que pronto incluyan las Islas Canarias. Para cada especie cuenta con un mapa de distribución por lo que es muy sencillo saber dónde se encuentra, una breve descripción de su morfología y una o varias fotografías que te ayudarán en su reconocimiento.

– 2 tipos de búsqueda (guiada y abierta) entre las que podrás elegir libremente para identificar especies de una manera intuitiva.

– Más de 300 ilustraciones que te facilitarán la identificación de especies.

– Cerca de 400 fotografías con los detalles más característicos de cada especie.

– Un glosario con más de 80 términos.

La aplicación está pensada para todos aquellos que desean iniciarse o profundizar en el conocimiento de los especies arbóreas de su entorno. Por esta razón, la aplicación usa un lenguaje asequible huyendo de tecnicismos, ayudado de sencillas explicaciones. Esto no implica que no se haya cuidado especialmente el rigor científico.

Además, una característica que la hace muy interesante es que no necesitamos estar conectados a Internet para usarla, algo muy útil cuando salimos a la naturaleza. Está disponible tanto para iPhone como para Android.

Aquí os dejamos un vídeo donde explican cómo funciona:

Un experimento en directo en Twitter

Martes, noviembre 27th, 2012

El pasado 14 de noviembre, el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB) utilizó su cuenta en Twitter para contar en directo un experimento usando mensajes de solo 140 caracteres a través de la plataforma de microblogging.

“La idea surgió de la imposibilidad de traer a todo el mundo al CNB a que vieran cómo es un día normal en un laboratorio. Pensamos que podríamos tuitearlo como se hace frecuentemente con diferentes eventos y conferencias. ¡Hacer un experimento es un evento en sí mismo!”, nos cuenta Alfonso Mora Corral, divulgador científico del CSIC y promotor de la iniciativa junto al investigador Elías Herrero.

La iniciativa resultó mejor de lo que los propios científicos esperaban. “Hubo gente que nos estuvo siguiendo a lo largo de todo el día y al final nos hicieron bastantes preguntas a través de Twitter”, asegura Mora.

El experimento consistía en tratar de capturar y manipular células con pinzas ópticas, y a la hora de elegirlo se tuvo en cuenta que duraba solo una jornada, ofrecía tiempos muertos en los que tuitear lo que se hacía, y cada cierto tiempo ofrecía pequeños resultados que fuera posible mostrar con imágenes.

“Una persona llegó a escribir en su Twitter que cuando acabara la carrera quería dedicarse a este tipo de investigaciones, así que creo que mereció la pena y pudimos trasmitir cómo es un día en el laboratorio”, reflexiona Mora, que espera tener la oportunidad de tuitear otro experimento pronto.

Investigación científica compartida

Miércoles, febrero 23rd, 2011

¿Quieres unirte en este mismo momento a una investigación sobre el diseño de fármacos o sobre la estructura de los aminoácidos? ¿O quizás ayudar a calcular los efectos del cambio climático? No es tan difícil como aparenta. Gracias a la computación ciudadana (Public-Resource Computing, en inglés), cualquier persona con un ordenador puede colaborar en la investigación científica de forma directa y en tiempo real. Basta con permitir que, mientras el equipo está desocupado, un sencillo programa realice cálculos para estudios punteros.

No se trata de una moda, sino de una necesidad de la ciencia actual. Como explicaba la historiadora Mercedes Vilanova Ribas en la revista Anthropos, “la modelización de los fenómenos físicos, químicos o biológicos de la naturaleza se encuentra en tal fase de sofisticación y complejidad que no es posible tratar ningún problema de cierta envergadura sin la ayuda de una cantidad considerable de recursos de computación”.

Pensemos, por ejemplo en un aminoácido. En función de la disposición de los átomos, existen muchas estructuras (o conformaciones) posibles para cada aminoácido. La conformación más probable es aquella en la que la energía asociada a la unión de sus átomos es menor. El método utilizado para calcular la energía de cada conformación consiste en simular el movimiento de la molécula de aminoácido en el medio acuoso. El problema es que la simulación de una conformación determinada con este método tarda una media de 75 horas en un ordenador doméstico. Si tenemos en cuenta que las conformaciones posibles de los 20 aminoácidos son un total de 25.000, harían falta dos millones de horas para concluir dicho trabajo. Sin embargo, con la computación ciudadana, la distribución de la tarea entre miles de ordenadores permite reducir a meses el tiempo requerido para hacer el cálculo.

En España está en marcha Ibercivis (www.ibercivis.es), una plataforma de computación ciudadana que engloba un número creciente de proyectos de investigación con participación de centros públicos españoles. Entre ellos cabe destacar tres ligados a la biología: DOCKING, de la Unidad de Bioinformática del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM), para la búsqueda de fármacos contra el cáncer; NEUROSIM, del Instituto de Estructura de la Materia del CSIC, que analiza las propiedades estructurales de los aminoácidos y de pequeños péptidos que actúan en el cerebro; y AMILOIDE, orientado a buscar fármacos contra las enfermedades amiloides neurodegenerativas como el Alzheimer.