Pere Camprubí i García, presidente del CGCOB: “El Tribunal Supremo quiere hacer invisibles a los biólogos”

Lunes, marzo 31st, 2014

La decisión del Tribunal Supremo de desestimar el recurso del Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos (CGCOB) que reclamaba estar presentes en dos comités de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios ha caído como un jarro de agua fría en el seno de la corporación colegial.

El presidente del CGCOB, Pere Camprubí i García ha explicado a esta publicación que solicitaron formar parte de los comités consultivos de referencia, al considerar que ya existe una masa crítica de biólogos (en la anterior regulación de dichos comités a través del RD 520/1999, de 26 de marzo, esa masa crítica no existía) que desarrollan su actividad profesional en el campo del medicamento de uso humano y veterinario. Dicha masa crítica supera el 15 por ciento de profesionales del sector, calculado en base a los profesionales (54,3 por ciento de farmacéuticos, 23, 3 por ciento de médicos, 15 por ciento de biólogos, 4.8 por ciento de veterinarios y 2.6 por ciento del resto de titulaciones) que el sector privado (Sociedad Española de Farmacología), el sector académico (las secciones de Farmacología de las Reales Academias de Farmacia españolas) y la Administración competente (el ministerio de Sanidad) han certificado de manera formal.

La petición se fundamentaba en que la participación de la Sociedad civil en órganos consultivos del Estado está fijada en el 10 por ciento de representatividad o en el 15 por ciento de representatividad (Consejo Nacional del Agua, Consejo Agroalimentario del Estado, representación sindical).

Por estas razones, a Pere Camprubí i García le sorprende que el Tribunal Supremo fundamente su denegación de la participación en que los biólogos deben haber estudiado determinadas materias.

El presidente del CGCOB asegura que la sorpresa es doble, porque “el abogado del Estado ni siquiera se ha opuesto en base a dicho argumento y, a mayores, si los biólogos no tienen conocimiento de las citadas materias”, por lo que se pregunta por qué la industria farmacéutica contrata biólogos para el diseño, evaluación y producción de medicamentos para uso humano y para uso animal y por qué la propia Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios tiene biólogos en su plantilla.

A su juicio, “el Supremo se suma al proceso de silenciar, esconder y hacer invisibles a unos profesionales que aportan, de manera creciente, sus conocimientos y habilidades en el campo de los medicamentos”.

(REDACCIÓN MÉDICA – publicación de Sanitaria 2000)

Los 10 adelantos médicos del año

Viernes, diciembre 9th, 2011

Como cada año por estas fechas, la revista TIME ha confeccionado 54 listas con lo mejor y lo peor de los últimos 12 meses. Entre ellas, nos ha llamado la atención el ranking de los 10 adelantos médicos del año. La primera posición la ocupa el uso pionero de la técnica de clonación de embriones para obtener células madre. El segundo puesto es para la primera vacuna de la malaria testada en niños del África subsahariana, con un 56% de eficacia, seguida del tratamiento preventivo del sida con antirretrovirales como Truvada. A continuación se sitúa la transformación de la “clásica” pirámide alimentaria en un “plato alimentario” que resume de forma más visual los ingredientes que deben estar presentes en una dieta sana. La creación de órganos en el laboratorio por Anthony Atala y su equipo del Instituto de Medicina Regenerativa Wake Forest (EE UU) ocupa la quinta posición.

Le siguen el hallazgo de una conexión entre un microbio, la Fusobacteria, y el cáncer de colon; el fármaco Qnexa, que consigue hacer perder un 10% del peso a pacientes con obesidad en un año; el descubrimiento de que algunos perros pueden ser entrenados para detectar con el olfato el cáncer de pulmón; y una nueva técnica desarrollada en la Universidad de California para determinar la edad de una persona a partir de su saliva.

La última posición de la lista es para el método creado en la Universidad de Uppsala con el fin de calcular, a partir de un simple análisis de sangre, la probabilidad de morir de una enfermedad cardíaca o de cáncer. Y solo midiendo los niveles de la enzima catepsina S.