Los recursos hídricos en la cuenca mediterránea caen en picado

Lunes, noviembre 14th, 2016

En 2050, los recursos hídricos disponibles en la cuenca mediterránea podrían reducirse un 20% con respecto a las cifras del siglo XX, y España será uno de los países más afectados por este problema.

recursos hídricos – Blog COBCM

Debido al aumento continuado de las temperaturas y a la escasez de lluvias, la cuenca mediterránea se resiente cada vez más, y los recursos hídricos podrían alcanzar, en 2050, valores un 20% por debajo de los correspondientes al siglo XX. Las consecuencias son desastrosas por numerosos motivos, y España será uno de los países más afectados por la escasez.

Además de la falta de agua dulce para consumo humano y de los animales, los cultivos también sufrirán las consecuencias de esta caída en picado en la cuenca mediterránea. También se perderían por completo los acuíferos que se encuentran ahora en peor estado, así como muchas reservas de pesca.

Los culpables: temperaturas altas y escasez de lluvias

Las temperaturas están registrando máximos históricos en los últimos años, y el aumento continuado es especialmente grave para la cuenca mediterránea en las épocas de verano, cuando también son muy poco frecuentes las lluvias. Además, debido al calor acumulado, el agua caída con las precipitaciones se evapora muy rápidamente.

Hay que tener en cuenta que, en comparación con la era industrial, la temperatura actual registrada en el Mediterráneo está 1,3 grados centígrados por encima, y 0,85 grados por encima de los registros del año 1985. Aunque este aumento no es lineal (depende de zonas), la situación es especialmente grave en las zonas sur y este de la cuenca Mediterránea. Por tanto, la agravación de la situación afectaría con especial crudeza a España, el norte de África y la zona de Oriente Medio.

Los estudios realizados por Joel Guiot, investigador de paleoclimatología en la Universidad Aix-Marseille de Francia, ponen en evidencia que si no se reducen drásticamente las emisiones de CO2 para controlar el aumento de la temperatura global, gran parte del sur de España acabaría convirtiéndose en un desierto a finales del siglo XXI, extendiéndose más allá de las actuales zonas localizadas en Murcia y Almería.

Fuente: RTVE.

La Península Antártica se enfría un poco por el ozono y el viento

Jueves, julio 21st, 2016

Es un hecho: el cambio climático sigue avanzando a un ritmo imparable y provoca cada vez más daños en el medio ambiente. Sin embargo, dos hechos concretos han conseguido “enmascarar” temporalmente los efectos del calentamiento global: la Península Antártica se ha enfriado ligeramente gracias al ozono y al viento.

Península Antártica – Blog COBCM

Un pequeño respiro para la Península Antártica

Entre 1950 y 1990 saltaron todas las alarmas sobre el calentamiento global al registrarse importantes aumentos de las temperaturas en la Península Antártica. Pero parece que este avance preocupante se ha detenido (al menos temporalmente) gracias a la variabilidad natural del clima y a la estabilización del agujero en la capa de ozono, que parece que por fin empieza a mejorar.

Por suerte, la Península ha entrado en una fase de enfriamiento temporal a pesar de que la Tierra está batiendo records de temperaturas (son superiores a las medias registradas en el siglo XX), pero hay que tener en cuenta que, en cualquier caso, los glaciares siguen retrocediendo.

El profesor John Turner, uno de los científicos e investigadores del British Antartic Survey (en Reino Unido) explica que la estabilización del ozono y los cambios registrados en los patrones del viento han provocado un enfriamiento temporal que enmascara de momento los efectos del calentamiento climático global. Pero analizar las condiciones de la Península Antártica no es nada fácil, ya que es una de las zonas más complejas de estudiar en el planeta.

Los estudios realizados por el equipo que lidera Turner han puesto de manifiesto que, a pesar de la tendencia al aumento de las temperaturas en la Tierra, las condiciones de la Península Antártica son muy particulares y en la zona se podrían registrar ligeros aumentos o descensos en los próximos años. Lo que sí parece claro es que, independientemente de la progresión a corto plazo, los gases de efecto invernadero acabarán provocando un aumento global de las temperaturas a largo plazo, que se hará muy evidente a finales del siglo XXI.

Fuente: Ecoticias.