Cuatro preguntas básicas sobre el Ébola

Jueves, octubre 9th, 2014

1. ¿Qué es el Ébola y cuál es su origen?
La enfermedad por el virus del Ébola es “una enfermedad grave y con frecuencia letal cuya tasa de mortalidad puede llegar al 90%” según la Organización Mundial de la Salud. Se detectó por primera vez en 1976 en dos brotes simultáneos, uno en una aldea cercana al río Ebola, en la República Democrática del Congo, y el otro en una zona remota del Sudán.

Se desconoce con total certeza el origen de este agresivo virus, pero las pruebas científicas disponibles apuntan a que los murciélagos frugívoros (familia Pteropodidae) son sus huéspedes más probables.

2. ¿Afecta a otros primates?
Sí. La enfermedad afecta a personas y a primates no humanos (monos, gorilas y chimpancés). De hecho, a finales de 2006 un equipo de biólogos españoles, dirigido por la primatóloga Magdalena Bermejo, alertó de que la variante “Zaire” del virus de la fiebre hemorrágica había acabado en cinco años con 5.500 gorilas que vivían en unos 2.700 kilómetros cuadrados de selva tropical en la República del Congo.

3. ¿Cómo se contagia?
El virus se trasmite por el contacto directo (a través de la piel agrietada o abierta, o las membranas mucosas) con la sangre y los líquidos corporales (orina, heces, saliva, vómitos y semen) de una persona con la enfermedad del Ébola; o con objetos, como agujas, que hayan sido contaminados con el virus. El virus del Ébola no se transmite a través del aire o el agua, ni por lo general, a través de los alimentos; sin embargo, en África, el virus del Ébola se puede propagar al manipular la carne de animales salvajes (caza de animales salvajes para la alimentación) y por el contacto con murciélagos infectados.

4. ¿Por qué es tan agresivo?
Tiene que ver con su capacidad para evitar la respuesta de nuestras defensas. Cuando los virus infectan las células, el sistema inmune del huésped puede combatir y, en muchos casos, eliminar el virus. Pero con las infecciones por Ébola, la capacidad del huésped de defenderse se pierde. Se han identificado varias proteínas, como la VP35, que son claves en este proceso. Si se logran bloquear podríamos curar la enfermedad.