Las bacterias también se comunican por señales eléctricas

Viernes, enero 20th, 2017

Algunas bacterias se pueden comunicar con impulsos eléctricos, de manera muy similar a lo que hacen las neuronas del cerebro. Esa es la conclusión que se desprende de un estudio realizado en la Universidad de California, en San Diego.

bacterias – blog cobcm

Un grupo de investigadores de la Universidad de California en San Diego ha descubierto que al menos un tipo de bacterias es capaz de comunicarse mediante la transmisión de señales eléctricas, con un sistema muy similar al que encontramos en nuestras redes neuronales.

El punto de partida para el hallazgo fue un descubrimiento inesperado realizado por el investigador Jintao Liu, en la misma universidad. Liu estaba estudiando colonias de la especie Bacillus subtilus y detectó cambios en la biopelícula de mucosa que creaban los microorganismos.

Después de un tiempo fijándose en los detalles, Liu comprobó que los cambios en esa biomucosa se producían en intervalos regulares de tiempo y que las bacterias los llevaban a cabo de una manera intencionada, lo que apuntaba a la existencia de algún sistema complejo de comunicación entre ellas.

Durante mucho tiempo los investigadores intentaron con sin éxito encontrar la explicación real, ya que el sistema de comunicación química de las bacterias conocido hasta entonces no bastaba para explicar la complejidad de las señales que debían transmitirse para controlar la mucosa.

Finalmente, el equipo de la Universidad de California en San Diego descubrió cómo funcionaba la cadena de información. Cuando las bacterias situadas en el centro de la biopelícula empiezan a quedarse sin nutrientes, empiezan a emitir iones de potasio que activan a su vez a las bacterias adyacentes, y así poco a poco todos los microorganismos de la colonia empiezan a emitir estos iones.

El parecido con el sistema de comunicación de las neuronas es increíble: no solo los iones empleados son los mismos, sino que también son idénticos los canales.

Los científicos se preguntan ahora si esta transmisión de señales eléctricas podría ser un elemento compartido por otras especies de bacterias.

Fuente: Engadget.

Bacterias contra la malaria

Miércoles, julio 18th, 2012

Tras modificar genéticamente una bacteria que comúnmente se encuentra en el intestino del mosquito, investigadores del Instituto Johns Hopkins para la Investigación sobre la Malaria han comprobado que el parásito que causa la malaria en seres humanos no sobrevive en los mosquitos portadores de labacteria modificada. Según el nuevo estudio, publicado en la revista PNAS, las bacterias modificadas fueron efectivas, en un 98 por ciento, en la reducción de la carga del parásito de la malaria en los mosquitos.

La bacteria, Pantoea agglomerans, fue modificada para secretar proteínas tóxicas que afectan al parásito de la malaria, que mata a más de 800.000 personas en todo el mundo, cada año. Estas toxinas no dañan al mosquito, ni a los seres humanos. “En el pasado, se ha trabajado para modificar genéticamente al mosquito, haciéndolo resistente a la malaria, pero la modificación genética de las bacterias es un enfoque mucho más sencillo”, afirma el doctor Marcelo Jacobs-Lorena, autor principal del estudio, y profesor en Johns Hopkins. El investigador añade que “el objetivo final es evitar por completo que el mosquito propague el parásito de la malaria al ser humano”.

“Estos hallazgos proporcionan la base para el uso de cultivos de bacterias simbióticas, modificadas genéticamente, como una poderosa herramienta para combatir la malaria“, concluye Jacobs-Lorena.

Infografía del microbioma humano

Martes, junio 19th, 2012

En The New York Times han creado un impresionante mapa visual que muestra de un solo vistazo la composición de los “inquilinos invisibles” que componen el microbioma humano según el último recuento dado a conocer por el Consorcio del Microbioma Humano de los Instituto Nacionales de Salud de EE UU en las revistas Nature y PLoS. La imagen muestra los microbios identificados en las orejas, la vagina, la nariz, la lengua, la placa dental, el digestivo y la piel. Campylobacter, Actinomyces, Streptococcus, Lactobacillus, Selenomonas, Haempophilus, etc. son algunos de los géneros incluidos en este “micro-infográfico”, donde las barras del círculo externo representan la abundancia de cada microorganismo en su localización más común. Un excelente trabajo de análisis y condensación de los datos científicos que confirma que, en ocasiones, una imagen puede recoger la información esencial de miles de palabras.